UNA EXTRAÑA EXALTACIÓN DE LA VIOLENCIA

15.11.2007

Publicado en el Núm. 101 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

La muerte de Carlos Javier Palomino, militante antifascista de dieciséis años, ha vuelto a abrir un debate social acerca de muchos y varíados asuntos relacionados con este triste asesinato. Y es que, si no fuera por lo típico y tópico de la frase, diríamos que se ha tratado de una auténtica crónica de una muerte anunciada, y ello por la reiteración en la que están cayendo ciertas prácticas sociales viciadas, por lo demás no suficientemente condenadas por los grupos políticos mayoritarios. Y es que, también en la utilización de la violencia por parte de grupos armados de jóvenes, existe un doble rasero por parte de la moral política imperante. Como llevamos avisando los falangistas hace ya mucho tiempo, estos grupos están armados y son peligrosos. No sólo son peligrosos por razones evidentes que no escapan a nadie, sino porque se enmascaran bajo la coartada de valores políticos fácilmente asumibles por la generalidad de los ciudadanos. Una extraña exaltación de la violencia realizada por aparentes pacifistas. Puños en nombre de la paz.

El crimen de Carlos Palomino reabre la discusión sobre la verdadera naturaleza de estos grupos. Nos volveremos a encontrar ahora con la acostumbrada cantinela sobre el peligro que los falangistas suponemos para la paz social. Concentraciones, comunicados y demás. Al niño lo ha matado un elemento no menos peligroso. Pero que no confundan. Que no nos mezclen en ese totum revolutum ignorante al que están tan acostumbrados. Y es que se trata de intentar entorpecer la actuación legítima de partidos políticos legales. Si esta gente quisiera, el asunto podría ser muy sencillo. Lo decimos siempre... ¿por qué no instan nuestra ilegalización? En vez de darnos la brasa con estas protestas y alertas ciudadanas... ¿por qué no cogen todas esas pruebas que dicen tener y se las dan al Fiscal General del Estado? Vamos allá y que la Ley decida.... aunque, por desgracia, la relación de estos Foros, coordinadoras y agrupaciones con la Ley no deja de ser problemática. Mientras tanto, instrumentalizar la sangre de un pobre asesinado en operaciones políticas no demasiado claras. Nosotros, los falangistas, no nos enmascaramos. Damos la cara en una diaria actuación política coherente realizada al amparo de las leyes. Al amparo del Estado de Derecho en el que ellos, evidentemente, no creen. Nosotros sí, y esa es nuestra fuerza.

Porque están enmascarados. Sólo este enmascaramiento explica la presencia, en el acto político de repulsa por el asesinato, de destacados dirigentes de las distintas izquierdas parlamentarias, concediendo carta de respetabilidad a grupúsculos armados tales como los redskins o BAF. En las horas inmediatas que siguieron al crimen, era poca la información que se tenía sobre el asesino y el asesinado. Eso, tal vez, podría explicar una cierta presencia institucional en estos actos. Sin embargo, y a medida que va desarrollándose la semana, comenzamos a constatar la permanencia de este pobre niño a un entramado social y político extremista y violento. De esta forma, este cruel asesinato ha servido para llamar la atención de la sociedad española sobre un segmento social muy concreto y determinado. Un segmento concreto que, hasta la fecha, había permanecido envuelto en el halo romántico de una gran mentira que, casi a marchas forzadas, está quedando al descubierto.

Es tenido como un hecho notorio y conocido la existencia de bandas de skinheads neonazis que, sobre la base de una violencia racista militante, han protagonizado multitud de sucesos delictivos a lo largo y ancho de España. La vida y milagros de estas bandas juveniles son extensamente relatados en programas de televisión, reportajes, artículos periodísticos y demás métodos convencionales de transmisión de la opinión y de la noticia. Estos grupos de jóvenes, como es natural, son públicamente criminalizados, y existe una amplísima información y bibliografía al respecto.

Sin embargo, existe otra clase de pandilleros juveniles. Una clase no suficientemente analizada o estudiada por los Medios de Comunicación. Y, sin embargo, se trata de una pandilla mucho más numerosa que sus contrarios racistas o neonazis. Ellos son los grandes olvidados hasta que, claro está, ocurre un crimen como el del otro día, dejando al descubierto su particular idiosincrasia. Y es que, bajo la cobertura de banderas tales como la lucha por la paz, la justicia o la igualdad... o bajo los nobles postulados de la lucha contra el racismo o el fascismo, desarrollan su actuación estos grupos juveniles armados. Así lo ha denunciado el sindicato policial CEP que, a la luz de estos acontecimientos, ha anunciado -a través de su Portavoz Rodrigo Gavilán- la vinculación que existe entre determinados grupos antisistema con algunos miembros de Batasuna, la cual provoca que, en ocasiones, la 'kale borroka' se esté extendiendo desde el País Vasco hasta Madrid. Afirma este sindicato policial que algunas organizaciones se enmascaran bajo causas nobles como la lucha contra el racismo para llevar a cabo actuaciones violentas. Dice Gavilán que «hay una serie de organizaciones aparantemente pacíficas que esconden un radicalismo violento amparándose en causas nobles como es la lucha contra el racismo. Queremos destapar la trama violenta de extrema izquierda que utiliza métodos similares a los de la 'kale borroka' de la izquierda 'abertzale'».

Cuidado, pues, con determinadas convocatorias, en las que se "alerta" a la sociedad sobre peligros y agresiones fascistas. Y ello porque, en la mayor parte de los casos, nos encontramos ante actuaciones políticas legales, legítimas y constitucionales, las cuales resultan sistemáticamente impedidas por la acción de estos peligrosos descerebrados. Por ejemplo, nuestra Marcha del día 17 ha sido declarada legal y legítima por el TSJ de Madrid. Se trata del simple ejercicio de un derecho constitucional, ejercitado por una opción política igualmente legal y legítima. Igual que en San Sebastián... ¿recordáis? La contramanifestación no autorizada como instrumento de presión. El ejemplo del asesinato de este pobre niño es revelador de su modus operandi. ¿Alguién se ha preguntado qué hacía ese niño allí? ¿por qué se buscaba un enfrentamiento físico con los asistentes a un acto político legal? ¿por qué se encontraba acompañado de un grupo agresivo en las inmediaciones de una manifestación autorizada? ¿es normal el empleo de menores de edad en estos menesteres? ¿alguién tiene un plan serio de prevención de la violencia juvenil?

Arrinconemos a los violentos. Terminemos con esta forma de borroka. Bajemos la tensión social y abramos un debate reposado sobre la violencia juvenil y sus causas. Y engañifas las justas. Descanse en paz y que su muerte no sea inútil, porque ha llegado la hora de terminar seriamente con esto. Y los falangistas a lo nuestro. Sin caer en provocaciones calculadas. Como siempre y desde siempre.

Pedro Peregrino - Calle la provincia 5. Burgos. 09128
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