SLAVA UKRAINI!!!

Escribo estas líneas urgentes sacudido por la emoción del inicio de la ofensiva rusa a Ucrania. No se trata del inicio de una guerra: la guerra ya la comenzó Rusia en 2.014 al separar por la fuerza de las armas a una parte del territorio ucraniano y al vulnerar su soberanía nacional. Crimea, Lugansk y Donetsk no son más que la primera parte de una actuación constantemente agresiva que, frente a la nación ucraniana, ha hecho gala Wladimir Putin.
No nos ha sorprendido este ataque ruso. Llevamos años y años avisándoselo a esta Europa adormecida, comodona e inoperante. A una Europa que es capaz -y debe hacerlo- de olvidarse de políticas erróneas y de reaccionar de forma enérgica contra agresiones como esta.
Somos muchos los que -en medio de una nube de desinformación conscientemente calculada desde el Kremlin- hemos establecido desde 2.014 el paralelismo existente entre la Rusia de Putin y la Alemania Hitleriana. Estructuras militaristas e imperialistas de poder que sólo se encuentran justificadas ante su propia opinión pública mediante dos ejes centrales: primero, aparecer como las víctimas de un complot internacional y, segundo y en consecuencia, expandir sus fronteras con la excusa de una defensa patriótica frente al mismo. Esto es lo que está ocurriendo en Ucrania. O frenamos ahora a Wladimir Putin o mañana iniciará otra guerra en otro lugar: la lógica del expansionismo es el fundamento constante de actuación de un Estado militarista.
La Rusia de Putin NO ES EUROPA. Europa es algo más que una mera ubicación geográfica. Europa es un conjunto de valores y de principios: por ejemplo, el del respeto a la libertad de las personas y la de las naciones para elegir libremente su futuro. Rusia niega esta libertad tanto dentro de sus fronteras como en sus intervenciones exteriores. Rusia se sitúa una vez y otra al margen de las normas usuales de comportamiento internacional. Por eso, Rusia debe ser castigada. En otro caso, nos encontraremos ante otro Acuerdo de Munich que sólo servirá para atrasar en el tiempo otra agresión tal vez mayor.
Ucrania es una nación antigua, dotada de una cultura, una lengua y una Historia -con mayúsculas- rica y propia. Es mentira que Ucrania sea Rusia y que no tenga derecho a existir dentro del concierto de las naciones. Cuando Ucrania ha formado parte de Rusia lo ha sido a través de la integración forzosa y de los intentos constantes de absorción cultural. Ucrania tiene pleno derecho a su independencia nacional, a su soberanía y a su integridad territorial. Ucrania tiene pleno derecho a decidir su futuro: a elegir respecto a qué tipo de sociedad y a qué entorno político e internacional quiere pertenecer. Justo el derecho que pretende anular la Rusia de Putin a través de su intervención militar.
Ucrania lleva dando a Europa un ejemplo de valor y de compromiso patriótico hace muchos años. Desde el ya lejano 2.014, sus mujeres y sus hombres han luchado -con las armas en la mano pero también con la fuerza de la razón- no sólo por su propia libertad, sino también por la de todos nosotros. En Ucrania se está luchando -con valor y con tenacidad- por la libertad de toda Europa. En Ucrania se está luchando por detener a un monstruo imperialista que -ojalá se acabe enterando todo el mundo de una vez- no se va a detener en Kyiv.
Una vez más resuena válido nuestro antiguo y honroso grito de guerra ¡RUSIA ES CULPABLE! Apoyemos a Ucrania en su lucha de liberación nacional. Los ucranianos exclaman Slava Ukraini!. Esa expresión significa GLORIA A UCRANIA. Y a este grito se contesta con otro: Heroyan Slava!, que se traduce como GLORIA A LOS HÉROES. Estas dos expresiones nacionales simbolizan perfectamente, en el triste día de día de hoy, la lucha desesperada y valiente de un pueblo en armas.