JESÚS HERAS: MI AMIGO

07.11.2021

Después de una terrible estancia en la UCI y después de semanas en una cama de hospital, ha vuelto Jesús Heras a la vida pública. Le he podido ver -todavía más elegante si cabe que antes del COVID- en fotos de distintos actos políticos. Y no es que no supiera que Jesús había salido de peligro sino que, con alegría, pude comprobar que ello era cierto. La salud recuperada de Jesús me ha llevado a pensar en lo distinta que sería nuestra pequeña historia si la responsabilidad de ese barrizal de ultraderecha, que integran los que prostituyen nuestros símbolos, hubiera recaído en otras personas y -sobre todo- en otras personalidades.

Jesús Heras no sólo es un falangista íntegro y cabal, sino que es un hombre, sencillamente, bueno. Conocí a Jesús allá por 2.008 cuando -en medio de las acostumbradas flaquezas y de las sempiternas cobardías- prestó su apoyo activo a la ya lejana Regeneración 2.009 oponiéndose a la sucesión de Diego Márquez en Norberto Picó. De hecho, de ese grupo incomparable de militantes de FEJONS tan sólo quedan en activo en este lluvioso mes de Noviembre de 2.021 -y creo recordar- el incombustible Salvador Ceprián y el propio Jesús Heras. Cuando conoces a Jesús, percibes en el acto su sólida formación falangista y su auténtico estilo. Ese estilo del que tanto y de manera puerca se hace gala en su sector político -algunas cosas dan pena y dan risa a partes iguales- pero que en Jesús es algo connatural e indiscutible: pura herencia OJE.

Pero cuando pude conocer a Jesús Heras -miles de horas juntos- fue a la hora de relanzar el nuevo Falangista de España, desde el mismo inicio de esta empresa hasta su consolidación: conversaciones con Antonio Jareño, largas reuniones en aquellas irrepetibles tardes de viernes en Arturo Soria -me viene inevitablemente a la mente el Camarada y Caballero Juanjo de Mendoza y la eterna pregunta del porqué nos dejan siempre los mejores- o en la misma casa de Jesús cuando -entre soldados de plomo y cafés- reorganizábamos lo poco que quedaba de aquella antigua y respetable organización. Congresos, reuniones, debates, presentaciones y amistad compartida cotidianamente durante años. De esa clase de amistad que es algo más que un concepto cortés.

Jesús Heras ha sido el mejor Secretario General que ha tenido nunca el Movimiento Falangista de España. Aplicando el rigor característico organizativo de la OJE, ha sido el único capaz de poner un poquito de orden en esta maravillosa casa de locos, siempre libre y siempre al margen de toda norma interna mínima de disciplina partidaria. La experiencia de Jesús en nuestra Casa -su Casa sin duda alguna por siempre jamás y por muchas vueltas que dé el mundo- así como en Avance Social le ha convertido, sin duda alguna, en el mejor organizador que tiene ahora mismo el falangismo. Y esto lo dice alguien que, a su edad, ya ha visto muchos.

Jesús Heras es la única persona capaz de reorientar de manera positiva ese conglomerado absurdo y repulsivo que forman ahora mismo Falange Española de las JONS y La Falange. Y es el único que, con las debidas medidas ideológicas y reorganizativas, podría tajantemente terminar con ese cubo de basura en el que se ha volcado el autodenominado falangismo.

Digo esto por tres motivos principales en el que todos -espero- estemos de acuerdo: Jesús Heras es un hombre de paz: una persona capaz de aunar distintas tendencias y personalidades a raíz del respeto común que todos le tenemos. Jesús Heras es un organizador experimentado, capaz de reordenar cualquier clase de organización o entidad política desde sus miles de horas de vuelo. Jesús Heras es falangista, sin aditivos y sin ninguna rara adulteración en su ideología: él tiene clarísimo, porque así lo ha propugnado durante años y con mayores o menores matices, que Falange pasa inexcusablemente por República, por Autogestión, por Federalismo, por Democracia y por Sindicalismo Revolucionario. Así nos lo ha demostrado durante lustros en sus posiciones políticas públicas. Por eso mismo, creo que es un activo y que debe contarse con él en el futuro.

Creo firmemente que -ante la inevitable entrada en el talego, aunque haya personas que afirman que eso nunca se va a producir, de Manuel Andrino y ante la invisibilidad y seguidismo reaccionario de Norberto Picó- puede ser el momento político de Jesús Heras. Un hombre del Siglo XXI para salvar todo aquello -más bien poco- que se pueda salvar de ese conglomerado actualmente infumable. Y, desde luego y al margen de lo que Jesús quiera o no quiera hacer en el futuro, es una alegría que se encuentre mejor: por él, por Marta, por sus hijos y por todos nosotros. No sé si se ha notado pero -por encima de todas las cosas y avatares- considero a Jesús Heras un amigo. Cuídate muchísimo.

Pedro Peregrino - Calle la provincia 5. Burgos. 09128
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