AQUI NO SE RINDE NADIE
Publicado en el Núm. 117 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Nueva victoria electoral socialista en las últimas Elecciones Municipales. Cuatro años más de socialismo -versión zetapera- y cuatro años más de previsible crispación y ofensa gratuíta a nuestras convicciones más profundas. No me gusta ser alarmista. No me gusta anunciar -a toro pasao- cosas tales como que esto se veía venir, que no tenemos oposición y que, frente a la sólida implantación socialista en nuestros pueblos y ciudades, no bastaba con manifestarse día sí y día también en defensa de causas más o menos justas. Básicamente, tan sólo hacía falta ilusionar a los españoles con un proyecto común de construcción nacional. Esa ilusión que ese excelente Registrador de la Propiedad, que es Mariano Rajoy, no ha sabido transmitir a su electorado. Ni ilusión, ni movilización ni nada por el estilo. Los populares han basado su campaña en un conjunto de anticuadas ideas, articulando su propuesta alrededor de su Candidato Rajoy. Alguien comentó que, en esta campaña, se habían ventilado aires presidencialistas más propios de nuestro vecino francés -o de nuestro amigo americano- que de esta recia piel de toro. Presidencialismo en la práctica que se ha manifestado en una exclusiva pugna entre ambas personalidades -Rajoy y Zapatero- y en un paulatino abandono, al mismo tiempo que iba avanzando el período de campaña electoral, de la discusión en torno a las ideas y a las demás personas que integraban las listas respectivas. Por eso, y al final, las Elecciones se parecían al ya famoso... ¿y tú a quién quieres más... a Papá o a Mamá? Y es que, vistos desde fuera y con la debida objetividad, los dos candidatos se parecían mucho, tanto en propuestas como en estrategia de marketing.
Muy mal el voto falangista. Fragmentado hasta extremos insospechados e incapaz de formalizar propuestas comunes mediante fórmulas de actuación conjunta, hemos sido barridos del mapa electoral español. Somos una víctima más de la polarización entre los grandes, y del evidente voto del miedo generado ante la más que previsible victoria socialista. Sin embargo, resistimos. Tenemos capacidad de movilizar a nuestra militancia en orden a dar la batalla electoral, y nuestros núcleos locales y provinciales -con independencia de las siglas concretas a las que pertenecen- se ven fortalecidos por obra y gracia del proceso.
De todas formas, yo siempre mantengo que el falangismo debe dar la batalla en el ámbito municipal. Este es el marco de combate político en el que nos desenvolvemos bien, siempre en busca de las distancias cortas y de las acciones políticas de firme carácter cercano y próximo. Dentro de nuestro entorno ideológico, ya va siendo hora de plantearnos un cambio serio en nuestras líneas de actuación política. Un abandono de las estrategias generalistas y un fortalecimiento de nuestras opciones estrictamente municipales. Da la impresión de que queramos ir de arriba a abajo y no de abajo a arriba cuando, precisamente, el falangismo es una ideología de base. Comencemos por el municipio y marchemos luego hacia arriba.
De todas formas, que nadie se haga ilusiones. Que nadie teorice acerca de expectativas falsas. Porque aquí no se rinde nadie. Hoy, más que nunca, se hace necesario formular esquemas de oposición política firme e integral. Firme por oponerse al poder sin concesiones. Integral, porque no se limita a oponer a la injusticia a tal o cual persona o a tal o cual programa, sino una visión integral de la vida. Todo un cuerpo ideológico, moral y doctrinal, que sepa luchar por una España unida en la solidaridad y justa en la búsqueda de soluciones de igualdad y participación. Dentro de esa propuesta política, y en el marco de los próximos cuatro años, se seguirá viendo a los falangistas. Nos haremos presentes en todas y cada una de las oportunidades que el contexto político y social nos brinde, teniendo como meta exclusiva la consolidación de nuestra opción en nuestros Municipios. Luchamos no por resultados electorales, sino por el fortalecimiento de nuestros núcleos militantes a lo largo y ancho de España. Por esta razón, y teniendo objetivos tan claros y sencillos, nos es indiferente el resultado electoral. Nosotros seguimos luchando.
Es hora de plantear formas más amplias de oposición. La llamada derecha ha demostrado su absoluta incapacidad para hacer frente a la ofensiva zetapera. Es preciso que la gente que, de un modo u otro, ha apoyado al inefable Rajoy, comprenda que el mundo no termina en su derrota. Porque creemos que, tal día como hoy, puede nacer una labor de oposición más eficaz y contundente.
Y es que nos opondremos al nuevo Gobierno siempre que persista en sus devaneos pactistas con el nacionalismo asesino. Y nos opondremos siempre que reitere ofertas de diálogo a las bandas de asesinos etarras. Lucharemos por la unidad indiscutible de España, y por la necesidad de llegar a una solución aceptable en el Norte. Asimismo, lucharemos, sin tregua y sin descanso, por la búsqueda de soluciones justas a problemas sociales que, de forma hipócrita, se han ventilado en esta campaña electoral: Vivienda, beneficios bancarios, neoesclavitud de la mano de obra extranjera o régimen fiscal. Esos viejos asuntos que, año tras año, vemos que siguen sin experimentar progresos positivos, a pesar de todos los anuncios públicos de carácter oficial que dicen ocuparse de ellos. Unidad de España en la Justicia Social.